Algo que Leer: El Contador de Historias

dissabte, 10 d’agost de 2013


Título: El Contador de Historias [The Hakawati]
Autor: Rabih Alameddine
Idioma original: Inglés
País: Líbano
Editorial: Licencia editorial de debolsillo, cortesía de Random House Mondadori
Primera Edición: 2008
Traducción: Tonin Hill Gumbao
Número de páginas: 660 pág
Género: Narrativa, Histórica, Mitologia
ISBN: 9788499082622

Sinopsis:
"Escuchad. Dejad que os guíe en un viaje hacia los confines de la imaginación. Dejad que os cuente una historia...

Así empieza a hablar Osama, el hombre recién llegado a Beirut que a lo largo de estas páginas nos desvelará los secretos de su estrafalaria familia y muy en especial del abuelo, un hombre que había dedicado su vida al ilustre oficio de contar historias en bares y mercados. Nadie como él sabía hablar de héroes y villanos, de princesas y esclavas, de tesoros ocultos en ciudades encantadas; nadie sabía mezclar tan sabiamente los hilos de la realidad y la leyenda; nadie, en fin, mejor que él para hacer de la vida un cuento mágico. Osama decide seguir los pasos del abuelo y El contador de historias es su manera de llevarnos a un mundo donde todo es posible, incluso la felicidad."

Algo que decir:
"Si te apasionan las historias de amor, lee El contador de historias.
Si prefieres las aventuras, lee El contador de historias.
Si lees para estar informado, lee El contador de historias.
Si sólo lees los clásicos, también disfrutarás con El contador de historias.
Rabith Alameddine es nuestro contador de historias y muy pronto todo el mundo sabrá pronunciar su nombre." (Amy Tan)


De padres drusos libaneses, Alameddine creció en Kuwait y el Líbano, país que abandonó a los 17 años para vivir en Inglaterra y luego en California.
Amante de las matemáticas, se licenció en ingeniería en la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) e hizo un máster de negocios en San Francisco, pero pronto abandonó la profesión. Tras pasar unos años dedicado a la pintura, descubrió su verdadera vocación en la escritura.
Su primera novela fue Koolaids: The Art of War (1988), a la que siguió la colección de cuentos The Perv: Stories (1991). Después apareció I, the Divine (2001) y finalmente The Hakawati (2008). Esta novela, fruto de ocho años de intenso trabajo, ha recibido el aplauso de la crítica y ha sido traducida a diez idiomas, entre ellos el español.
Actualmente vive entre Oriente y Occidente, en Beirut y San Francisco y colabora con diversas publicaciones, entre las cuales se puede citar la revista Zoetrope y los periódicos The Los Angeles Times, Corriere della Sera y Al-Hayat.
Aunque de padres creyentes (drusos), Alameddine es ateo. Sobre las religiones ha dicho: "Cualquier religión —ya sea el cristianismo, el judaísmo o el islamismo— es opresiva. Unas más que otras, pero todas ellas oprimen al individuo de alguna manera".

El Contador de Historias llegó a mí de pura casualidad, como suele ocurrir, mercadeando por los puestos del mercado de los Encantes de Barcelona (lo compré al mismo tiempo que Carrie, fueron una verdadera ganga). De primeras me llamó la atención por su aspecto viejo y desvaído: me gusta comprar libros viejos en los mercadillos, de los que ya no se encuentran frecuentemente en las librerías, y viéndolo todo amarillo pensé que debía ser del año de la caspa... me leí la sinopsis y, no teniendo muy claro su contenido real, decidí que por lo que pedían por él bien me podía arriesgar a cargar con una mala novela. Pues bien: me llevé una buena novela, pero -aunque da bastante igual- ni de lejos tan vieja como yo pensaba; simplemente es una edición del 2011 de calidad más bien mediocre.

La novela se encuentra dividida en cuatro partas, "libros", los cuales vienen definidos por hechos transcendentales en la trama(s). Alameddine teje con exquisito talento y precisión distintas tramas argumentales a partir y en derredor de la que parece ser la principal: el regreso de Osama a su Beirut natal para velar a su padre en su lecho de muerte; aunque curiosamente, por contra, el libro ya no empieza con su historia sino con la de la bella Fátima, a quien el emperador manda en un azaroso viaje en busca de un remedio para que su esposa pueda concederle un descendiente varón. Paralelamente al desarrollo de las historias de Osama (ambientada en la época actual) y la de Fátima (de aspecto mitológico) se van revelando infinidad de otras tramas, ya sean éstas en forma de recuerdos e intrigas familiares de la ascendencia de Osama o como cuentos, dentro de cuentos, dentro de cuentos...


No iba errada Amy Tan con su comentario sobre El Contador de Historias: romance, aventuras, historia, fábulas y relatos populares... hay un espacio para todo ello en la obra de Alameddine, quien consigue aglutinarlo de forma sorprendentemente ligera, fácil y agradable de leer.
Tengo presente que no es el tipo de libro que gustará a todo el mundo: cuesta un poco coger el ritmo al principio, hasta que comprendes y te acostumbras a los saltos de una a otra trama, hasta que eres capaz de reconocer a los personajes y hasta que te empapas de ellos. También el estilo de escritura es bastante particular, un pelín lento a veces, otras da la impresión de estar acelerado, fluyendo entre imágenes de lo más poéticas al constructivismo más crudo, salpicado aquí y allí de un humor bastante ácido (especialmente en la trama de Fátima, que es una tía ahí, bien).


Para hacer boca (fragmento extraído de una página al azar):
"…
Todos los pintalabios se habían desvaído a excepción del pintalabios de Marlene Dietrich, que parecía retocado: el cigarrillo quebraba la línea roja. Un tiburón, Robert Shaw, Roy Scheider y Richerd Dreyfuss anunciaban la película Lo squalo. Gene Kelly bailaba, Johnny Weissmuller era Tarzán. Escenas de playa sacadas del Dr. No y de De aquí a la eternidad. Dustin Hoffman con un muslo de mujer y subido a un caballo rodeado de indios. Los Oscars en múltiples fotos. El delicioso antebrazo de Rita Hayworth en Gilda, los sedosos ojos de Elisabeth Taylor en Un lugar en el sol. Mae West, la bella de los noventa. Franco Nero, espectacular en la sombra, Robert Redford y Paul Newman, Steve McQueen en Tom Horn, William Holden y Kim Novak, Dean Martin y Jerry Lewis, Ursula Andress, Romy Schneider y Dalida. Judy Garland, Judy Garland, Judy Garland.
Pero en el extremo inferior derecho había un hueco: una foto había sido arrancada y ahora se veía el yeso de la pared. No hacía falta que me dijeran quién la había arrancado ni qué foto era. Después de la muerte del tío Yihad, mi padre no habría querido que nadie viera la imagen de Alan Bates y Oliver Reed besándose con pasión. Mi padre debió de pasarse un buen rato para arrancarla.
El dedo aún me sangraba. Me pasé la sangre por los labios y besé el hueco en la pared. La marca roja de mis labios podía compararse con la de los labios de Marlene.
..."

Pongo otro, simplemente porque me gusta el mito de Lilith y creo que Marwa también necesita más amor:
"...
Adán se aburría. El Jardín del Edén era encantador, pero quería a alguien con quien hablar.
-Querido Dios -rezó- necesito compañía.
Dios le concedió una compañera. De la cola de Adán se creó a una mujer, Marwa, pero esta resultó ser tan traviesa como un mono. Adán no estaba contento.
-Querido Dios, necesito una compañía mejor.
Eva salió de la decimotercera costilla de Adán. Las mujeres decentes pueden tomar a Eva como su más remoto ancestro. Todas las chicas malas descienden de Marwa.
Esta leyenda tiene una contrapartida judía en la de Lilith, que fue creada al mismo tiempo que Adán, a partir del mismo polvo.
-Soy tu igual -dijo ella-. No me limitaré a yacer indefensa a tus pies. También yo busco realizarme.
Adán protestó y Dios creó entonces a Eva de su costado para que estuviera a su lado, le apoyara, se sometiera a él.
¿Y Lilith? Pues Lilith se apareó con los demonios de las orillas del mar Rojo. Dios renegó de ella.
No sabría deciros si Fátima desciende de Lilith o de Marwa, pero lo que sí puedo afirmar es que tenía poco que ver con Eva.
..."

2 comentaris:

Shorby ha dit...

No me importaría leerlo... las reseñas que he ido viendo son bastante positivas =)

Besotes

Misha_usa ha dit...

Si! A mi me gustó, me lo encontré de sorpresa pero fue una de esas sorpresas agradables

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